¿Qué es mejor Gas Natural o electricidad para cocinar y ambientar la casa?

¿Qué es mejor Gas Natural o electricidad para cocinar y ambientar la casa?

24 abril, 2018 | Antonio Beltrán


El consumo energético en el hogar es un punto clave cada vez más valorado a la hora de comprar una vivienda. El certificado energético ha pasado de ser un mero trámite cuando se realiza un contrato de alquiler o una compraventa a convertirse en lo que debería ser desde un principio una herramienta en la que conocer el grado de eficiencia energética en la vivienda y las mejoras que pueden realizarse para su optimización.

Pero por mucho que tomemos medida para hacer más eficaz el consumo, como cambiar sistemas de alumbrado, o limitar la pérdida de energía con mejoras en aislamientos y ventanas, siempre existirá consumo energético, lo que nos conllevará a la segunda parte del ahorro, elegir las fuentes de energía más eficaces para los usos más cotidianos.

Gas Natural o Electricidad en la vivienda ¿Cuál es mejor?

Decir con rotundidad que es mejor Gas Natural o Electricidad a la hora de prestar los servicios más básicos que comparten (agua caliente, calefacción y cocina) es imposible. La razón fundamental es que dependerá del tipo de vivienda (unifamiliar o piso), de la zona en la que esté, de las medidas de eficiencia energética que tenga implementadas, de su tamaño y del uso final que tenga (habitual o segunda residencia).

Gas Natural o Electricidad en sistemas de calefacción

Una de las claves en las mejoras en el gasto de gas natural son las calderas de condensación. Su ventaja está en que, además de respetar más el medio ambiente por sus menores emisiones consumen menos gas que las instalaciones tradicionales. Esto es así porque aprovechan gran parte del calor que se pierde en forma de vapor de agua por la combustión generando un rendimiento extra que permite ahorrar, dependiendo del uso, entre un 15%-30% del consumo de gas. Tiene mejor eficiencia si las instalaciones son grandes, con muchos elementos en los radiadores, ya que su eficacia se maximiza cuando la instalación trabaja a menor temperatura.

El resultado es que la calefacción y agua caliente con gas natural es especialmente más eficientes que el eléctrico en zonas templadas-frías, cuando la vivienda sea habitual y a partir de un tamaño medio-grande, desde 70-80 metros cuadrados. Más confluyan estos puntos, más eficiente económicamente serán las instalaciones de gas. Con estas características el coste de tener una instalación moderna de gas con caldera de condensación se compensa rápidamente por este ahorro. Eso sí, a pesar de que la instalación esté basada en gas natural, en áreas templadas, pero con veranos cálidos, como son algunos puntos de la meseta o la depresión del Ebro el mejor complemento es tener algún aparato eléctrico del tipo Split de aire acondicionado para el verano.

En el lado contrario tenemos los sistemas de calefacción y agua caliente con energía eléctrica. De primeras, su precio es más caro que el gas natural, por lo que debes buscar forma de ahorro y esta se consigue a través de tarifas nocturnas o discriminación horaria que permite acumular energía en las horas de menor coste (madrugada) para usarla posteriormente.

Aún así, el resultado es una energía más cara por unidad consumida que si puede ser más económico, al ahorrarnos tener que contratar el servicio de gas y si sopesamos su menor coste de instalación, cuando se use poco o puntualmente y esto ocurre si la vivienda está en una zona cálida en la que la calefacción se use raras veces al año, la vivienda sea pequeña o hagamos un uso muy esporádico de la misma.

Gas Natural o Electricidad en la cocina

Aunque las conclusiones son parecidas en lo económico, teniendo como claro ganador a las cocinas de gas natural, a la hora de comparar con las eléctricas hay que tener en cuenta los dos sistemas existentes: vitrocerámica e inducción.

La cocina a gas es más barata en su consumo, no sólo por el precio del gas, también porque permite calentar alimentos y cocinarlos más deprisa. Con respecto a su instalación también es económica, tan sólo algo más cara que uno de los dos tipos de instalación eléctrica, la vitrocerámica.

La placa vitrocerámica es la más barata en su compra, pero la más cara para cocinar. La razón es doble, utiliza el sistema más caro, la electricidad, y consume mucho más tiempo a la hora de calentar y cocinar alimentos. El coste medio de un año con respecto al gas puede ser superior un 50%.

Por último, están los sistemas de inducción, son muchos más caros en su coste de compra que la vitrocerámica e incluso que las cocinas de gas, pero es el sistema eléctrico más eficiente ya que requiere mucho menos tiempo y consumo energético para cumplir su función.

Así de media, una cocina de gas es la más barata, una de inducción supera en su coste alrededor del 20% y a su vez, la vitrocerámica lo hace un 30% más.

Cuando compramos una vivienda hay que tener en cuenta todos los costes, desde la financiación con las mejores hipotecas a todos los gastos que tenga la vivienda, y una de las partidas más importantes son los energéticos.




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